TEMA 3. PROBLEMAS DE SUCCIÓN
Succión y deglución en el lactante: detección de problemas y abordaje clínico
La alimentación del recién nacido va mucho más allá de
ofrecer el pecho. Para que un bebé se alimente de forma efectiva, necesita
integrar correctamente una serie de reflejos neurológicos, estructuras
anatómicas funcionales y una coordinación motora precisa. Cuando algo falla en
este proceso, puede aparecer un problema de succión y deglución que pone en
riesgo no solo la lactancia, sino también la seguridad del bebé al alimentarse.
Tipos de succión: ¿Qué observar?
Succión nutritiva
Es la succión que permite extraer leche del pecho. Se activa mediante estímulos como el contacto con líquidos dulces (por ejemplo, leche materna). No es continua, sino que se presenta en salvas de 8 o más succiones rápidas que duran entre 4 y 5 segundos, separadas por breves pausas.
Esta succión rítmica y coordinada es clave para asegurar la alimentación y se debe observar durante cada toma.
Succión no nutritiva
Es la succión sin intención de alimentarse, como cuando el bebé se chupa la mano o el pecho sin flujo de leche. Aunque no aporta nutrientes directamente, cumple funciones muy importantes:
- Estimula la maduración neurológica
- Favorece la digestión y el vaciamiento gástrico
- Libera enzimas digestivas
- Disminuye la frecuencia cardiaca y respiratoria durante situaciones de estrés o dolor
- Ayuda a la organización emocional del bebé
Incluso se ha asociado con menor incidencia de enterocolitis necrosante en prematuros y mejor tolerancia a la alimentación por sonda.
Causas comunes de problemas de succión y deglución
Un bebé puede tener dificultades para alimentarse por
múltiples razones:
- Prematurez:
la coordinación succión–deglución–respiración se establece de forma
completa entre las 32 y 34 semanas de gestación.
- Alteraciones
neurológicas: hipotonía, parálisis cerebral, daño neurológico
perinatal.
- Malformaciones
orofaciales: como paladar hendido o anquiloglosia (frenillo corto).
- Fatiga
o debilidad: por enfermedad aguda, infecciones o problemas
respiratorios.
- Malas
técnicas de amamantamiento: postura inadecuada, agarre superficial,
falta de estímulo adecuado.
Evaluación clínica: reflejos y observación directa
Para identificar un problema de succión, se deben evaluar
los reflejos orales primitivos:
- Reflejo
de succión: se provoca al tocar los labios del bebé; debe generar
movimientos rítmicos. Desaparece a los 4 meses.
- Reflejo
de búsqueda: al tocar la comisura de los labios, el bebé gira la
cabeza hacia el estímulo. Desaparece a los 2 meses.
- Reflejo
de mordida y reflejo nauseoso: también deben estar presentes y
bien coordinados.
La exploración física general debe valorar:
- Edad
gestacional y signos de prematurez
- Tono
muscular y reactividad
- Asimetrías
faciales o corporales
- Estado
neurológico y respiratorio
Técnica de alimentación: ¿Cómo ayudar?
Una buena técnica de amamantamiento puede marcar la
diferencia:
- Asegurar
un agarre profundo y adecuado: el bebé debe tener la boca bien
abierta, con labios evertidos y la areola dentro de la boca, no solo el
pezón.
- Colocar
al bebé en una posición alineada y cómoda, con el abdomen frente al
cuerpo de la madre.
- Observar
que haya deglución audible y sin fugas.
- Si
se detecta debilidad oral, puede indicarse la realización de ejercicios
motores orales suaves (como masajes en mejillas, lengua y encías),
siempre con manos limpias y con paciencia.
Es fundamental también enseñar a la madre a
identificar estas señales, corregir la postura y realizar los ejercicios,
cuando se indiquen.
Conclusión
Los problemas de succión y deglución en el lactante requieren una evaluación cuidadosa, centrada tanto en los reflejos como en la técnica de alimentación. Detección temprana, acompañamiento profesional y una orientación clara pueden hacer que muchos de estos casos se resuelvan sin interrumpir la lactancia, fortaleciendo el vínculo entre madre e hijo desde los primeros días de vida.
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